| Berlusconi: |
| lindo, joven y bronceado |
Silvio Berlusconi dijo que eran “unos imbéciles” quienes salieron
a criticarlo por el “cumplido”
que le hizo a Barack Obama
cuando lo definió como “lindo,
joven y bronceado”, frase que
dio la vuelta al mundo y puso
nuevamente al premier italiano
en el centro del escándalo.
Explicó que lo dicho fue tan sólo una salida graciosa, malinterpretada
por la oposición.
“Hacemos de todo para ser lindos
y bronceados, y él (Obama)
también es lindo y bronceado ¿qué más quieren?”, agregó el
Cavaliere , reivindicando su chiste,
una nueva gaffe internacional.
En una manifestación de
protesta contra Berlusconi convocada
vía web, decenas de personas
se presentaron en el centro
de Roma con la cara pintada
de negro porque “todos estamos
bronceados” Y con carteles
que decían: “¿por qué Estados Unidos tiene a Obama y nosotros
a Berlusconi?” |
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OBAMA
La fecha Mágica del 20 de Enero
POLÍTICA INTERNACIONAL |
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| La crisis económica respira cada vez más cerca de la nuca de Obama. Y él lo sabe. Como también
es conciente que "No será ni fácil ni rápido salir del agujero en el que nos hemos metido".
La advertencia fue para todo Estados Unidos. En tono sereno pero sombrío, el presidente electo
alertó que reanimar la economía llevará años. Opinó que la reactivación no puede esperar y esta
demanda fue tanto para el gobierno de George W. Bush como para el Congreso. Barack Obama
instó a ambos a poner en marcha, "más temprano que tarde", un millonario "paquete de estímulo
económico". Si no lo aprueban, lo hará él, apenas asuma, el 20 de enero próximo, una
fecha que tiene la fantasía de ser mágica. Desde el 4 de noviembre al 20 de enero, Obama habrá
tenido por delante 77 días de transición, cuatro años de mandato y el desafío de sacar a Estados
Unidos de su peor crisis en casi 80 años. |
En este convulsionado escenario, el
lúcido escritor argentino Eloy Martínez, que vive en EstadosUnidos, comentó que en ese país hay miedo, miedo- explicó - que Obama no pueda cumplir con la promesa del cambio. “El nuevo presidente- advierte - fue elegido para ejecutar el cambio por el 95 por ciento de los negros, 67 por ciento de los latinos, 66 por ciento de los jóvenes y el 58 por ciento de las mujeres. En esos grupos se concentra buena
parte de los norteamericanos que perdieron sus empleos en los últimos diez meses junto con una caída constante
que dejó la tasa de desocupación en 6,5 por ciento, y que podría llegar al 8 por
ciento a fin de año”.
¿La reciente elección es un punto de
inflexión real para la esencia de la política? ¿Obama puede realmente abrirle la puerta a una nueva era de políticas progresistas? Sí, puede, dijo el Premio Nóbel de Economía, Paul Krugman.” En este momento –arriesgó- muchos aconsejan a Obama que piense en chico, y basan sus argumentos en razones de política interna. Estados Unidos, afirman, sigue siendo un país conservador, y los votantes castigarán a los demócratas si éstos se vuelcan muy a la izquierda. Otros dicen que la crisis económica no deja márgenes para actuar sobre temas como la reforma del sistema de salud. Esperemos que Obama tenga el buen criterio de hacer caso omiso de esas recomendaciones. Tengamos en cuenta también que las elecciones presidenciales
de este año fueron un claro referéndum sobre filosofías políticas, y la filosofía progresista triunfó”.
Fue necesario que lo primero que Obama
debió dejar en claro es que su desvelo, su prioridad, es y será la economía. “No hay que subestimar la enormidad de la tarea que nos espera. La crisis es el mayor desafío de nuestra vida”, dijo.
Su naciente equipo de colaboradores
apunta al diseño de un paquete de estímulo que hace recordar al New Deal de Franklin D. Roosevelt. Podría ser un plan de 100.000 millones de dólares, que acompañaría al salvataje de los bancos. Incluiría créditos para el consumo, mayores beneficios para los desempleados, préstamos a los estados para cubrir los crecientes gastos de ayuda médica para los más pobres, un recorte de impuestos y más obra pública. Este punto es el que divide a un Congreso de mayoría demócrata y al saliente gobierno republicano. La aprobación del plan antes de su asunción daría a Obama más armas para combatir la inminente recesión. Si el paquete no es aceptado antes, el futuro presidente deberá dedicar sus primeras semanas a presionar por el plan de estimulo: Prometió -como lo hizo en la campaña- que trabajará con demócratas y republicanos para aprobarlo y “salvar a la clase media”.
“Necesitamos – dijo- un plan de rescate,
crear empleos, más ayuda a las familias
de sueldos más bajos y ampliar los subsidios de desempleo para los que no consiguen trabajo”, Desde que comenzaron, las crisis inmobiliaria y financiera no dieron respiro a más de 180 millones de norteamericanos de clase media que ganan entre 30.000 y 100.000 dólares anuales. El crédito y el consumo se retrajeron, millones de casas fueron rematadas y los costos de la salud y la educación universitaria suben y suben. Para esa clase media y el resto de los votantes norteamericanos, el futuro de su economía es la obsesión, según las encuestas del martes 4 de noviembre en boca de urna. Obama aseguró que la “rescatará” del mundo de incertidumbre y golpes en el que la sumió la crisis financiera. Y, con tono optimista, agregó que “un nuevo presidente puede tener un impacto enorme” en una eventual recuperación.
Mientras tanto lo que una vez fue la imagen
de un pujante Estados Unidos, hoy está al borde del colapso por la profunda caída de la demanda. Se trata de la industria automotriz y de sus tres máximos exponentes: Ford, General Motors y Chrysler. Inclusive algunos hablan de una gigantesca fusión entre las dos másgrandes, mientras que otros tienen la esperanza que el nuevo inquilino de la Casa Blanca les tire una soga salvadora.
Por supuesto, se habla de un rescate
multimillonario. ¿Por qué los bancos si, y nosotros no?, se preguntan los industriales de Detroit. Pero las agencias calificadoras de riesgo no tienen piedad de ellas y sus informes son un castigo permanente que levanta barreras para la ejecución de un plan de rescate.
Por lo pronto ya la prensa trasmitió las necesidades de una ayuda estatal del orden de los 50.000 millones de dólares para sacar a la industria del profundo pozo donde cayó. Ante los golpes de la crisis, cada sector cree que las ubres del Departamento del Tesoro son infinitamente grandes. La actual administración republicana se apresuró a poner en claro que si hay un rescate estatal, no saldrá de los fondos de 700.000 millones de dólares votados como ayuda al sector bancario. Que el problema es serio lo demuestran las declaraciones de los líderes de la industria. El presidente de GM, Rick Wagoner, dijo en público que la actual crisis de la industria automotriz es una de las más duras de la historia. A su vez Alan Mulally, el presidente de Ford confesó que la crisis es “más amplia, profunda y larga de lo que esperábamos hasta el momento”.
Ante la delicada situación, GM dio por finalizada las conversaciones que se iniciaron hace meses sobre un intento de compra de Chrysler. La filosofía es: si alguien se tiene que salvar que sea GM.
Los trabajadores también están tan o
más preocupados que los empresarios. La variable de ajuste no sería la fuerza laboral. Obama fue claro: “ La industria automotriz es la columna vertebral de la manufactura norteamericana. Me gustaría ver que el gobierno hace todo lo posible para ayudarlo”.
La salida exportadora no parece ser un
escape viable. La venta de autos cayó, no sólo en los Estados Unidos, sino también en Europa, Japón y hasta en el pujante Brasil. No sería extraño que tanto Ford como GM pidan ayuda inclusive a gobiernos extranjeros para no provocar olas de despidos en otros países.
Lo que sucede en la industria automotriz
se repite en otros sectores y todo se recoge en la bolsa de las estadísticas. El
Departamento de Trabajo anuncio que anunció que el país perdió 240.000 empleos en octubre, lo que llevó la tasa
de desempleo del 6,1 al 6,5 por ciento, el máximo índice en 14 años. A su vez el Departamento de Trabajo revisó al alza el dato de desempleo de septiembre para mostrar una pérdida de 284.000 empleos, la mayor cantidad de puestos de trabajo cerrados desde noviembre de 2001. Wall Street esperaba que se perdieran 200.000 empleos en octubre y que la tasa de desempleo fuera de 6,3 por ciento. |
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El voto hispano
Los anuncios en español fueron
uno de los frentes de la guerra política entre los candidatos presidenciales Barack Obama y John McCain, y la Florida no se quedó atrás. Meses antes de las elecciones, Federico A. de Jesús, director de comunicaciones para la prensa hispana de la campaña Obama dijo:”El voto latino va a ser decisivo a nivel nacional y en la Florida en particular. Si se gana en la Florida se gana la elección”. De Jesús informó que la campaña de Obama ha destinado 20 millones dólares a nivel nacional para atraer al voto latino, cifra que ha sido invertida no sólo en publicidad y anuncios sino también en trabajos en la calle, contratación y adiestramiento de personal bilingüe, y llamadas telefónicas en español. Datos del Censo revelan que a nivel nacional los hispanos representan el 9 por ciento del electorado y en Florida son el 10 por ciento.
Con menos dinero en sus arcas, la campaña
de McCain no se durmió en los
laureles y acudió a figuras políticas nacionales y locales para promover el candidato republicano.
El secretario de Comercio, Carlos
Gutierrez y el senador Mel Martinez, senador republicano por Florida, se habían
convertido en personajes habituales
en la radio en español en el sur del estado. “Tenemos menos recursos pero
mucho entusiasmo”, dijo Ana Navarro,
activista de McCain.
En seis de las últimas siete elecciones presidenciales,
la Florida había favorecido al candidato republicano. Sin embargo, esta tendencia cambió con la crisis económica y con una inmigración latinoamericana más diversa, según los analistas.
La radio y televisión en español en el
sur de la Florida se han convertido en el ruedo político de los candidatos. Los anuncios en español de los candidatos presidenciales están fundamentalmente en los programas noticiosos y de comentarios políticos de las emisoras radiales AM y en los noticieros de televisión locales. Analistas de las tendencias del voto entre los hispanos, coinciden en que a estos electores les preocupaba la economía, la salud, la inmigración y la guerra en Irak. En las últimas semanas a raíz de la crisis económica del país, las campañas en español secentraron en ese tema con anuncios sobre la capacidad de los candidatos
para resolver la crisis y sus planes en materia de impuestos. También hubo publicidad sobre el desempleo, la educación y el seguro de salud.
Pero la inmigración, un tema capital
para los inmigrantes, fue prácticamente ignorada en las últimas semanas. “La
inmigración es una papa caliente para los dos partidos que despierta pasiones y que prefieren obviar”, dijo Andrew Kohut, funcionario del Pew Hispanic Research Center, una institución nacional sin fines de lucro dedicada al estudio de los hispanos, acotando que “igual sucedió con la guerra en Irak, que pasó tendende
ser un tema fundamental a uno del
que poco se habló”.
Concretamente el voto hispano quedó
demostrado por los datos publicados por
el Consejo Nacional de la Raza (NCLR, sus
siglas en inglés), la organización nacional más grande de apoyo y defensa de los derechos civiles de los latinos: más de 10
millones de votantes latinos acudieron a las urnas. Esto supone un incremento del
32 por ciento de la participación hispana respecto de los comicios el 2004. La presidenta del NCLR, Janet Murguía, aseguró que el mensaje de estas elecciones “fue alto y claro: el voto latino cuenta”. “Nuestra comunidad ha demostrado el rol que jugamos y que continuaremos jugando en el proceso político de este país. Nos inspira la motivación de los votante latinos particularmente aquellos que votaron por primera vez y sobrepasaron las barreras del lenguaje para hacer escuchar su voz en esta elección”. |
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