Durante los últimos años, Panamá ha experimentado un crecimiento económico sin precedentes. Según datos de la Contraloría General de este país, la inversión directa extranjera percibida durante el 2008, fue de $2,401 millones, es decir 25.9% más respecto al año anterior y Panamá se coloca en el grupo de los países con mayor impulso económico en la región y con la mayor retención de capitales foráneos.
Ese crecimiento, que permite que
un mayor número de familias cuenten con un mejor nivel de vida, solo puede darse en áreas en donde las familias y empresas cuentan con un acceso permanente y seguro a la energía, instrumento fundamental para el desenvolvimiento económico y social de la humanidad.
La realidad era muy distinta hace 10 años, cuando el abastecimiento de energía en ese momento era incierto y la
inversión directa extranjera a penas llegaba
a los $652.4 millones. En ese entonces, los servicios públicos en Panamá experimentaban una transición de empresa estatal a privada, lo que trajo consigo la entrada de nuevos actores.
AES, que actualmente tiene presencia en ocho países de Latinoamérica, se adjudicó
la adquisición de tres plantas hidroeléctricas en Panamá e invirtió $570 millones para la adquisición y subsiguientes inversiones en repotenciación y la construcción de la planta hidroeléctrica Estí, convirtiéndose en uno de los mayores generadores privados del país al prácticamente duplicar en una década su capacidad instalada de 282 MW a 482 MW.
Actualmente, la capacidad instalada
del sistema eléctrico de Panamá asciende a 1,645 MW y la producciónde energía total anual es de 6,200 GWh. Sin embargo, la matriz energética en este país se ha movilizado de un 71% de electricidad producida a base de centrales hidroeléctricas, lo que ocurría en la década de los 80, a una participación actual de recursos hídricos cercana al 50%. Sin embargo, Panamá no tiene petróleo, Panamá tiene agua. Esta realidad hace más vulnerable al sistema energético panameño, y por ende al consumidor final, a los vaivenes de los precios de los combustibles fósiles, especialmente en tiempos en que la demanda de energía de este país alcanza los 1,121 MW, registrados a finales de abril de 2009 y un 6% de crecimiento anual.
Uno de los proyectos que se vislumbra
como parte de la solución para proveer
energía eficiente y accesible a este país centroamericano, está siendo desarrollado por AES en el río Changuinola, el cual recorre la provincia de Bocas del Toro, en la vertiente atlántica de este país, y consiste en la nueva central h i d r o e l é c t r i c a Changuinola I (CHAN 75), cuyo pie de presa se ubicará a cota 75 metros sobre el nivel del mar.
Esta central, la cual según
datos de la Secretaría
Nacional de Energía de
este país es el proyecto energético más grande en
construcción en Panamá
hasta el año 2023, permitirá
la generación de una potencia nominal de 223 MW y una producción de
energía eléctrica promedio de aproximadamente
1,046 GWh/año. Por lo tanto, Changuinola I
mejorará la capacidad instalada
en 12% y la producción
en 15%, tomando en cuenta las condiciones actuales del mercado.
La energía que genere esta
central a partir del año 2011, evitará emisiones equivalentes a de más de 600 mil toneladas de CO2 a la atmósfera para combatir el cambio climático y contribuirá a bajar el precio de la energía en un 22% en el mercado ocasional. El desarrollo del proyecto, además de aportar energía limpia, confiable y segura a Panamá, tiene dos grandes retos: el primero, consiste en reasentar a más de 800 personas, en su mayoría de la etnia indígena Ngäbe; el segundo, es el de conservar el Bosque Protector Palo Seco (BPPS), reserva natural del país, creada para proteger las cuencas hidrográficas con potencial hidroeléctrico.
Todo el proceso de reasentamiento se ha realizado de manera participativa y consultada con las comunidades del área de influencia del proyecto. En la
actualidad, el 74% de éstas familias, ha alcanzado acuerdos voluntarios con la compañía. A través del acompañamiento social, que no solo involucra la entrega de casas nuevas diseñadas según especificaciones delineadas por su futuros habitantes, e infraestructura comunitaria social como escuelas, espacios deportivos, y centros de salud, estas
comunidades, que han vivido por
mucho tiempo en niveles de extrema pobreza, están participando en su propio desarrollo y la solución a sus necesidades, recibiendo capacitación laboral, capital semilla para el fomento de proyectos de autogestión y pequeñas empresas, y apoyo para programas educativos y de acceso a la salud.
En el aspecto ambiental, la conservación
de los recursos naturales y de la cuenca hidrográfica es parte fundamental para garantizar la generación de
energía eléctrica limpia de la nueva
central hidroeléctrica. AES, solicitó a la empresa de consultoría ambiental MWH y al Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, la realización un inventario de flora y fauna de la cuenca media del río Changuinola, el cual identificó 1,265 especies en el área. Adicionalmente, AES Changuinola estará implementando junto a las autoridades y la comunidad un plan de comanejo y conservación del Bosque Protector Palo Seco, el cual permitirá la preservación y sostenimiento de esta zona protegida y el desarrollo de actividades de autogestión. Para este fin se ha establecido un fideicomiso por un monto de $1 millón y adicionalmente la
empresa otorgará un monto correspondiente al 20% de la venta de los Certificados de Créditos de Carbono (CERS), insertando al sector industrial energético a la conservación de los recursos naturales.
Como proyecto declarado de interés
nacional por la Autoridad de Servicios Públicos de este país, el desarrollo de la nueva central Changuinola I, es una solución coherente y natural para la realidad energética que vive hoy un país tan pujante como lo es Panamá y representa una inversión de desarrollo ambientalmente viable, económicamente beneficioso, socialmente responsable. No existe un solo renglón de la economía y de la sociedad panameña que no se verá impactado positivamente con el desarrollo de los proyectos energéticos responsables, ya que el acceso a la energía es un factor de crecimiento que contribuye al mejoramiento de la calidad de vida. |