Ricardo Martinelli (57 años,
casado, tres hijos, licenciado
en administración de empresas) es un empresario con orientación hacia el marketing y las finanzas. Hijo de padres inmigrantes españoles e italianos nació en la ciudad de Panamá, pero sus padres lo llevaron de pequeño a Soná, en Veraguas. Recuerda bañarse en los ríos cercanos a la ciudad, las ferias agropecuaria y artesanal, los divertidos carnavales y las fiestas religiosas anuales de San José y San Isidro.
Si bien de niño supo lustrar zapatos
y vender diarios como una
incursión momentánea en la vida
real del trabajo, la posición de su familia
le permitió obtener el bachillerato en
la Academia Militar de Staunton,
Virginia, Estados Unidos, y más tarde
alcanzó el título de licenciado en
Administración de Empresas de la
Universidad de Arkansas, en la ciudad de Fayeteville. Su visión empresaria se
amplió con una Maestría en Finanzas,
en el INCAE, de Costa Rica.
Relata que inició su negocio con 1.671
dólares y que poco a poco fue consolidando
su empresa de mayor poderío económico: la cadena de Supermercado 99, que es una de las compañías privadas más grandes de Panamá. No se puede negar que es un empresario exitoso que cree en el recurso humano, que da trabajo a 5.000 personas. Además es presidente de Importadora Ricamar, de la junta directiva de la Central Azucarera La Victoria, de la empresa ERA y de la fábrica de plásticos Plastigol. Su desempeño empresario se amplía como director de Gold Mills de Panamá, Global Bank, Panasal S.A., Televisora Nacional de Panamá, Direct TV y otras. Se estima que las ganancias de sus empresas le reportan más de 400 millones de dólares anuales.
Durante la gestión de la presidente
Mireya Moscoso (1999- 2004) fue
Ministro del Canal de Panamá y presidente de la junta directiva de la
Autoridad del Canal de Panamá, desde
donde impulsó la ampliación del Canal,
un proyecto que actualmente está en marcha. Como Director de la Caja de Seguro Social, implementó el Plan de Modernización de esa institución, fijó la extensión del horario de consulta externa y urgencias, en las diferentes Policlínicas a fin de satisfacer la demanda de atención médica. Estableció como propuesta el servicio Intensivo de Cirugías que permitió poner al día gran cantidad de procedimientos quirúrgicos pendientes. Logró la actualización de las múltiples solicitudes de prestaciones económicas y el establecimiento del Sistema de Emergencias 911. Dotó a la institución de equipos médicos con alta tecnología y desarrolló una propuesta de remodelación de las instalaciones.
Martinelli tiene un sueño: un mejor
Panamá para todos. “Lo que comenzó
con una idea -explica- prendió una chispa que se transformó en un proyecto,
caminando las calles y los campos,
haciendo los trabajos del pueblo, entendiendo
sus problemas y su realidad”.
Opina que ese sueño se ha convertido en
un movimiento popular, es decir que ya
no es de él, sino que es de todos, el pueblo
lo ha creado y por eso le pertenece.
Este empresario sabe que casi el 40 por
ciento de los panameños vive en la pobreza
y afirma que a eso hay que cambiarlo.
“No se concibe que por décadas los políticos
de siempre no hayan resuelto los problemas
que aquejan a la población como
el abastecimiento de agua potable, el incesante
aumento de la canasta básica, un
sistema de salud deficiente e insuficiente.
La riqueza que tiene el Estado debe llegar
a los sectores más necesitados”.
Y no es un dato menor que ante esta
situación, Martinelli se ha propuesto
alcanzar un objetivo ambicioso: dotar de agua potable a la totalidad de los
habitantes del país.
Opina que los panameños quieren un
cambio. “Y para nosotros -agrega- cambio
es poner los intereses del pueblo primero, cambio es gobernar con los mejores, sean quienes sean, vengan de donde vengan, mujeres y hombres de cualquier nivel socioeconómico, credo, raza o inclinación política. Sin discriminaciones, sin exclusiones y respetando los derechos políticos de los ciudadanos y los derechos humanos de todos los habitantes de Panamá”.
Un tema delicado en América latina -
desde México en el norte, hasta Argentina
en el sur- es el proceso de gobernabilidad. Al respecto Martinelli piensa que toda democracia requiere de un marco de referencia jurídica para mantenerse y garantizar a la sociedad un Estado de Derecho. Para ello opina que es necesario el fiel cumplimiento de las normas y disposiciones legales, sin privilegios que coloquen a cualquier ciudadano por encima de la Ley. “Si las leyes no se acatan surge un estado de anarquía y se confrontaría una crisis de institucionalidad. La ausencia de seguridad jurídica y la impunidad generalizada, ponen en peligro la Institucionalidad. Temas como la Administración de Justicia, la Transparencia y un Servicio Civil eficiente, son el camino a seguir para salvaguardarla”.
La propuesta política pasa por enfrentar
cuatro desafíos o ejes de acción: social,
económico, institucional y lo concerniente al ambiente y recursos naturales. A pesar que los males sociales que aquejan a la sociedad moderna, que son los mismos en todas partes, no hay justificación alguna para que Panamá teniendo indicadores de crecimiento económico de los más altos de la región, muestre señales de deterioro en sus sistemas de salud, educación y de seguridad. |